Hoy, domingo 8, pasado el mediodía, ya han trascurrido setenta horas y aún no se reinician labores en el yacimiento San José para lograr comunicación con los enterrados, luego que ayer un nuevo derrumbe en la mina afectó el intento de llegar hasta ellos. Ese intento contempló una sola posibilidad: el ingreso por un ducto de ventilación. Para llegar hasta ellos hay que atravesar capas de rocas.
Cuesta creer que sólo después de ese derrumbe la ONEMI (Oficina Nacional de Emergencia) “ha establecido contactos para gestionar dos maquinarias de sondeos de la empresa Minera Carola y de la Minera Codelco Andina”, las que se encontrarían más cercanas al lugar y de mayor eficiencia en este tipo de tareas. La finalidad no solo es comunicarse con los trabajadores, sino también proveerlos de alimentos y agua”.
Ante la tragedia ocurrida en el yacimiento San José, he recordado el film “Cadenas de roca” (Ace in the hole, de Willy Wilder) ¡Pero ahora no se trata de salvar a un hombre sino a treinta y tres atrapados! Y esta vez hay un sentido inverso, no se trata de crear gran expectación por el rescate y “vender” bien la noticia, sino al revés; usar lo que en Chile se llama “rebajar el perfil” del asunto, restarle importancia, no crear demasiada inquietud ni preocupación por el trágico suceso.
Este accidente se produjo el jueves 5 de agosto a las 14 horas y sólo se dio aviso después de las 18 horas.
Las deplorables medidas de seguridad del mineral ya habían sido notificadas por el secretario del sindicato de trabajadores del yacimiento San José, Javier Castillo. En julio pidieron al ministro Laurence Golborne el cierre del yacimiento San José. La empresa enfrentaba reiteradas denuncias por accidentes laborales. El ministro de Minería le respondió que su labor es crear empleo.
Según el diario La Cuarta, el dirigente sindical hizo un llamado a Sernageomin -la encargada de determinar las mejores condiciones de seguridad de la mina, debido a que la zona no cuenta con vías de escape y el refugio, que se ha descrito como el eventual lugar donde estarían los trabajadores, no tendría todos los implementos (agua, oxígeno, alimentos y abrigo) porque la empresa acusó a los trabajadores de robárselos.
El yacimiento San José, ubicado a 45 km al noroeste de Copiapó, pertenece a la Compañía Minera San Esteban Primera. Ésta con las plantas de Copiapó, Planta Tierra Amarilla, Sahara, San Antonio, San José, Bárbara , producen cobre y oro. Sus directivos son: Vicepresidente Ejecutivo: Marcelo Kemeny, Gerente General: Alejandro Bohn; Subpresidente Planta Tierra Amarilla: Marcelo Rodríguez; Subpresidente Planta Copiapó: Víctor Lamas; Jefe de Abastecimiento: Jaime Cerón.
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El viernes 6 de agosto, La Estrella de Antofagasta informaba: “Debieron pasar más de 27 horas para que la empresa San Esteban rompiera el silencio y se refiriera por primera vez al derrumbe ocurrido el jueves en la mina San José” El gerente Pedro Simonevic negó todos los cuestionamientos en contra de la falta de seguridad de la firma, argumentando que "sí" cumplen con todis los requisitos para funcionar.
Lo anterior desató la indignación de algunos familiares de los trabajadores encerrados en el pique, quienes le exigieron el "cierre de la mina, por todos los accidentes que ha habido".
La mina San José comenzó a ser explotada en 1889. Fue clausurada en 2007 por un accidente que causó la muerte de un ayudante de geología. Tras un studio geomecánico fue reabierta en 2008. Según el gerente general: “contamos con todos los papeles en regla y ahora no teníamos impedimentos para funcionar”.
Respecto a la demora en alertar a las autoridades, el ejecutivo explicó que no lo hicieron antes, debido a que “no tenían conocimiento pleno de lo ocurrido”.
"No es que nos hayamos demorado mucho, sino que cuando se inició la situación nos demoramos dadas las condiciones que había dentro de la rampa y poder verificar cuál era la situación (...) A las 2:15 (de jueves) empieza el evento y a las 5:30 ya teníamos información y pudimos comunicarla a las autoridades correspondientes", explicó.
Por último, el ejecutivo aclaró que las causas aún no son establecidas, por lo que se trabaja en conjunto con el Servicio Nacional de Geología y Minería (Sernageomín) para analizar "toda la información y las debidas consecuencias".
No se aceptó que amigos y parientes de los mineros atrapados ingresaran a la mina, arriesgando sus vidas para participar en el rescate. "Nosotros conocemos la mina y podemos ayudar", explicó Carlos Troncoso, quien tiene un familiar atrapado en la mina.
El ministro de minería Laurence Golborne dijo que una vez que sólo cuando el equipo de expertos hubiera elaborado un plan, los rescatistas podrían volver a reanudar sus labores. Los trabajos de rescate se reanudaban esta madrugada. La idea más concreta es perforar la roca para introducir sondas por las cuales enviar alimentos.
Arturo Martínez, presidente de la Central Unitaria de Trabajadores, quien se jacta de “haber apagado varios incendios sindicales que podrían haberle estallado a la actual administración”, ni se ha asomado al lugar de la tragedia.
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